Julio Caro Baroja Antropólogo

Localización, personificación y personalización
de las leyendas

...... (estratto).
El problema, como les digo, rebasa la investigación que aquí nos proponemos, y vamos a seguir con este problema de la localización a larga distancia en el tiempo, y también en espacios muy distintos de un mismo hecho muy parecido a otro entre sí.

En Italia, sobre todo la Italia meridional, ha habido la creencia en la existencia de un personaje humano que por circunstancias distintas abandona la familia, abandona la tierra, se sumerge en el mar y vive en forma de pez.

Este italiano se llama el Pesce Cola.
Ya en tiempos de Guillermo II de Sicilia, es decir, entre el año 1166 y 1189, hay testimonio de que el Pesce Cola aparece en los mares del sur de Italia.
Pero, en fin, vamos a pensar que seguimos en pleno ámbito de transmisión.
Otro autor inglés lo da como vivo en 1239, es decir, ya mucho después. Luego nos encontramos que, a lo largo de los siglos, va apareciendo no ya en Sicilia sino en el mar de Nápoles. Se incorpora al folclore de la ciudad en la que hay alguna casa en la que se dice que está representado, y, de repente, ya en 1608, aparece en el folclore español y en un pliego de cordel de España donde el tal Peje Nicolao se documenta como aparecido en el mar Mediterráneo español.
Aquí no tenemos más ni menos razones para pensar en la realidad de las que tenemos para estudiar otros fenómenos de actualización. Para nosotros este caso es igual que el de las casas habitadas aquí y allá. Pero resulta que en el siglo XVIII hay testimonios del que el P. Feijoo creyó en la autenticidad del hombre-pez de Liérganes que andaba por el Cantábrico entre los años 1679 y 1690.
El caso es que hay que aceptar que los elementos misteriosos actúan de una manera poderosa, en el sentido de la razón por la que este hombre o este ser es condenado a la vida marítima.
En varias circunstancias se considera que esta vida marítima se debe a la maldición de una madre por causa de desobediencia; es decir, que nos encontramos con el elemento religioso, místico o mítico si quieren ustedes, de la razón por la que el hombre-pez o, como en otros casos, sirenas o mujeres acuáticas, viven en el medio por causa de maldición materna.

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